
Cuando se plantea a la ciencia como una herramienta de cohesión y consenso, resulta importante preguntarse de qué manera se la comunica, cuál es el rol del Estado, cómo es la posición del científico frente al público, y cuál es la percepción de este público.
La configuración de ciencia, Estado y ciudadanía es de vital importancia para entender el entramado de vinculación y transferencia donde el científico tenga esa instancia de investigación y participación en la vida comunitaria.
Por ejemplo, la mayoría de las controversias de hábitat se encuentran vinculadas a la actividad científico tecnológica; a cómo su uso y su aplicación impacta en nuestra vida diaria. Desde qué postura se asumen, cómo se comunican, qué se comunica y a cuántos se comunica, no es para nada intrascendente porque, como tod@s sabemos, desde la divulgación científica puede contribuirse al consenso o también puede fomentarse el disenso en la trama social.
Las distintas concepciones políticas, su correlato con los conceptos de ciudadanía emancipada o asistida, y cómo estas dos cuestiones se expresan en la aplicación concreta y en los efectos que generan, ponen en discusión el sistema estatal.
Desde 2013 hasta 2018 fui referente provincial del Programa de Popularización de la Ciencia y la Innovación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, y coordiné el Área de Cultura y Divulgación Científica de la Subsecretaría de Ciencia, Tecnología y Desarrollo para la Producción de la provincia de Río Negro. Entonces, desde mi experiencia directa en trabajo de campo, espero brindar información sobre cómo se implementó este plan y, que ello, facilite estudiar el impacto de sus políticas.
El Programa de Popularización de la Ciencia se presenta en 2013 en el marco de los planes estratégicos nacionales en cyt del bicentenario 2006-2010 y de argentina 2020: 2012-2020, y se vertebró pensando a futuro, impulsando nuevas actividades, enfocado en despertar vocaciones, especialmente en niñas, niños y jóvenes, con la finalidad de estimular la apropiación social del conocimiento; y, si bien atendió necesidades de corto plazo, sirvió de plataforma para agrupar los instrumentos ya vigentes, como el caso de los más emblemáticos: TEC-TV y Tecnópolis, Dale Aceptar, Científicos van a la escuela, Semana Nacional de la Ciencia
Las encuestas nacionales de percepción pública de la ciencia, proporcionaron pautas claras, clasificadas en categorías que permiten comprender la dinámica de interrelación entre Estado, ciencia, tecnología y sociedad, y evaluar su evolución, desde el plano teórico, en tres dimensiones: la cultura tecnocientífica, la participación ciudadana y la percepción pública. Desafíos que se asocian a conceptos de gran importancia como: percepción, comprensión, comunicación y participación.
Para trabajar en campo, los lineamientos generales que utilizamos pueden visualizarse en cuatro referencias:
la aseveración de Pescador Vargas, respecto a que la sociedad del conocimiento es aquella que cuenta con las capacidades para convertir el conocimiento en herramienta central para su propio beneficio
la afirmación de Daniel Bell recalcando que “La fuente más importante de cambio estructural en la sociedad lo constituye el cambio en el carácter del conocimiento y el desarrollo de la codificación del conocimiento teórico”
y la diferenciación que marca Castell entre sociedad de la información y sociedad del conocimiento, donde una genera ciudadanos pasivos y espectadores, y en la otra el conocimiento es el fundamento de la economía y de la organización social, donde la generación, procesamiento y transmisión de la información es la fuente fundamental de la productividad y el poder; fuente de cambio de paradigma en las estructuras industriales y en las relaciones sociales a partir del uso de las nuevas tecnologías de la comunicación.
Entonces: ¿Qué es lo que el ciudadano debe comprender y para qué necesitaría hacerlo? O ¿Cómo deconstruímos la asimetría de relaciones entre científicos y ciudadanos, y entre ciencia y poder?
La realidad es que existen diversos públicos en diferentes contextos; y brindar información no garantiza ni su interés ni su aceptación ni su aplicación. Por otro lado, el viraje hacia nuevos modelos de comunicación de la ciencia más inclusivos no ha implicado el abandono del modelo de déficit. Por esto el rol político de la divulgación científica es tan importante: porque incide en la calidad de la democracia, en función de la ampliación de los derechos de todos.
Por eso debemos ser muy claros al definir quién es el mejor traductor para facilitar la “comprensión pública de la ciencia”, a fin de brindarle al ciudadano conocimientos para alcanzar una actitud activa y tomar posición en ciertos temas.
En Río Negro contamos con una gran ventaja: Es una de las provincias que tiene la mayor concentración de capacidades científicas y tecnológicas; cosa que nos permite, en un contexto de evolución bio-económica, aplicar los tres objetivos centrales del Plan Nacional : (1) dar a conocer los desarrollos en este campo, (2) fomentar la cultura emprendedora o innovativa e (3) incentivar las vocaciones científicas.
En esta provincia, en términos de continuidad y en vinculación directa al PPCI, los instrumentos de divulgación más visibilizados han sido la “Semana Nacional de la Ciencia y la Tecnología”, “Los Científicos van a la Escuela” y las “Redes de Clubes de Ciencia”.
En cuanto a objetivos, todos se cumplieron.
El propósito de atraer el interés del público, se logró.
Los distintos eventos se organizaron en torno a preguntas claves y se generaron espacios de divulgación y discusión exitosos: visitas guiadas, charlas y talleres, observaciones, concursos, publicaciones y labores en las escuelas y fuera de ellas.
En términos organizativos, llevar a cabo todos estos proyectos implicó articular con organismos nacionales para garantizar financiamiento para su implementación, y fomentar la participación de múltiples actores provenientes de las instituciones del sistema científico y tecnológico provincial, establecimientos educativos de los diferentes niveles y modalidades y actores vinculados al mundo artístico y al de la gastronomía.
En términos operativos, se generaron guías de trabajo, con detalle de objetivos, materiales, modos formales y recomendaciones, para que las actividades puedan realizarse independientemente de la presencia del científico en las escuelas, y replicarse posteriormente.
En cuanto a la estrategia para promover el interés del público, se articularon tres aspectos fundamentales CULTURAL - PRÁCTICO Y POLÍTICO. Así se desplegaron actividades para despertar interés por las carreras científicas y su articulación con otras formas de conocimiento, en particular con el arte; actividades para dar a conocer instituciones y desarrollos científicos y tecnológicos locales (tecnología satelital, nuclear, nanotecnología, ecología, etc.); Se enfatizó en los efectos de la ciencia y la tecnología y su potencial para resolver problemáticas sociales, especialmente, las referidas al medio ambiente. Y en todo momento se buscó promover la construcción de una cultura científica alentando la participación de múltiples actores en el desarrollo de las diversas actividades, así como convocar tantos y diversos públicos como fue posible.
Lamentablemente, a partir de 2016 se observa una notable dispersión interinstitucional, y perdida de financiamiento nacional, la provincia mantuvo vigentes sólo eventos que permitían visibilización productiva, rondas de negocios y formación de empresas de base tecnológica. Actualmente, el Área de Divulgación y Cultura Científica provincial sigue discontinuada y desfinanciada.
Aguilar Villanueva, define política como "una declaración de intenciones" y "una declaración general de metas y objetivos".
“INTENCIONES” dirige la mirada hacia una fase anterior a toda acción; y “RESULTADOS” refiere a datos posteriores a toda acción.
El análisis aquí propuesto se ubicó en el espacio intermedio del actuar, en el acto de implementación: en “el conjunto de acciones que transforman las intenciones en resultados observables”.
Por eso recalco que el lanzamiento del Programa Nacional de Popularización de la Ciencia y la Innovación realmente permitió dotar de una mejor organización y coherencia a las actividades que venían desplegándose, y definir objetivos concretos como promover una mayor legitimidad social de las actividades científicas y tecnológicas y de las políticas públicas en esta materia.
Los instrumentos seleccionados nos permiten concretamente visualizar resultados EXITOSOS COHERENTES CON los objetivos originales.
En cuanto a la federalización del PPCI, hubo canales de diálogo con los responsables provinciales, garantizando coherencia en los objetivos perseguidos, sin descuidar temáticas específicas de interés en cada territorio.
En términos institucionales, el programa en Río Negro se implementó a través de una estructura institucional propia; aunque con bajo esfuerzo financiero provincial en ciencia y tecnología. POR TANTO, la política provincial de comunicación de la ciencia depende del acceso a recursos de origen nacional. NO OBSTANTE esta dependencia financiera, el Área pudo diseñar instrumentos propios, complementarios a los instrumentos nacionales aplicados en la provincia, poniendo en valor temáticas específicas.
Para el rediseño de las políticas de comunicación pública de la ciencia en la provincia, recomendaría:
relevar la opinión ciudadana en materia de desarrollo y políticas públicas con el fomento de la cultura científica en la sociedad.
Evaluar el tratamiento que realizan los medios de comunicación provincial sobre temas de ciencia, tecnología e innovación.
A partir de esta información, creo que será posible evaluar los impactos de las políticas implementadas, tanto como mejorar las estrategias comunicacionales, enfocar temáticas de interés territorial, proveer insumos educativos y de popularización, y por supuesto, establecer mecanismos que garanticen la continuidad y financiamiento de instrumentos de comunicación pública de la ciencia.
Entonces, desde el punto de vista teórico, el PPCI puede interpretarse como un programa fundamentado en la interrelación de diferentes modelos comunicacionales. En cuanto al diseño de los instrumentos, prevaleció una “visión optimista para modificar el modelo de déficit”. Y en cuanto al modo, se llevó a cabo tratando de adecuarse a un modelo de diálogo.
EN CONCLUSIÓN: Las políticas públicas científicas y tecnológicas están íntimamente ligadas al quehacer cultural de toda la sociedad. Por lo tanto, un programa de percepción pública debe entenderse como un proceso de gestión cultural que promueve la creatividad y participación de los propios destinatarios de los instrumentos.
Debemos actuar para afianzar esta nueva relación entre ciencia, tecnología, y sociedad. Y debemos hacerlo bien: las acciones de percepción pública de la ciencia deben impulsar estrategias de desarrollo y capitalización de recursos que permitan expandir y darle sustentabilidad a la productividad nacional con inclusión social. Acciones que realmente cumplirán con su objetivo llevándose a cabo y aplicándose de modo transversal, progresivo y continuo.